Confesionario

Ave Maria Purisima, Confieso que he pecado...

Thursday, December 28, 2006

Historia de Amor

El 14 de Febrero amaneció particularmente soleado este año; sería el amor, sería el verano no lo sé, pero la puesta en escena era luminosa y colorida, como salida de un cuento del cual se espera un final feliz.

10 am. Pasé a buscar a mi novia pues le había prometido que pasariamos el día juntos y claro, ella habia prometido que pasariamos la noche juntos tambien. Mientras caminaba a su encuentro pensaba en que iba a ser un día dificil, pues yo tenía ya varios meses sin trabajo y ni la más mínima idea de como financiar un episodio romantico tan largo.

Por aquel entonces ella vivía en un piso con varios cuartos independientes. mientras esperaba a que ella saliera sentí la necesidad de ir al baño. Al entrar, un pequeño aparatito junto al espejo me llamó la atención. Aparentemente la chica que justo salia del baño habia olvidado su celular. Pensé en salir y devolverselo inmediatamente... pero el telefono se veia triste, hasta resentido diria yo... no pudo soportar que su dueña lo abandonara como si fuera un vil objeto sin importancia. Entonces decidí quedarmelo, adoptarlo y darle cariño.

Salí con mi novia y le dije que quería ir al centro a hacer unas compras. En realidad queria hacer una venta... está bien el celular era bonito, pero era San Valentin y yo necesitaba el dinero. lo vendí barato y rápido.

Pasamos un día bonito entonces, pero noté que alguien me habia dado un billete falso (y además roto); fuimos a un supermercado y se lo pasamos a la cajera. La muchachita se veia cansada, el 14 de febrero es un día muy atareado para los establecimientos comerciales y parece que ella no tuvo más ganas de revisar con cuidado el billete con el que le pague.

Luego de eso ya estabamos algo cansados y la invité a comer algo. Nos costó algo de trabajo conseguir una mesa, pero finalmente lo conseguimos, hicimos el pedido y se demoraron más de la cuenta en traernos la comida. Terminamos satisfechos y llamé al mozo para pedirle la cuenta. El mozo cumplió con traerme la cuenta y yo cumplí con pagársela, pero al sr. mozo le cambió el semblante cuando notó que le había pagado exacto y no habría propina y entonces (muy insoltente él) me devolvió el dinero y me dijo que vaya yo y lo pague en caja. Pues bien, aqui dos recomendaciones para los restaurantes: 1. cuidado con la actitud de su personal 2. nunca coloquen la caja al lado de la puerta.

Luego del penoso incidente del restaurante nos fuimos a bailar y a tomar; bailamos más de la cuenta y bebimos tambien más de la cuenta; nos fuimos entonces ya bien avanzada la madrugada en un pequeño taxi. La musica nunca fue más apropiada para el momento pues John Lennon no paraba de repetir All you need is love.

Monday, December 04, 2006

Y fue una luz

Él vino a verme un par de semanas despues. Me habló primero al celular y me aviso que venia; me pareció que estaba algo avanzada la mañana, aunque para ser sincero no tengo idea de que hora era en ese momento. Mis actos me habian obligado a esconderme; y en medio de la oscuridad y el silencio de mi casa vacia, el tiempo parecia no avanzar.

Confesaré entonces que me sorprendió su actitud, pues cuando le conté lo que habia hecho se molestó conmigo y yo sentí que no queria verme, pero finalmente vino y hablamos, total hemos sido amigos desde muy niños y un pequeño delito no iba a distanciarnos.

Sali a recibirlo y nos saludamos. El negro impecable que vestía aun a pesar del fuerte sol, le daba un aire solemne. no pude ver a través de sus lentes oscuros pero su expresion era severa, como la de un padre recriminando a su hijo, a pesar de ser de la misma edad, mis abundantes culpas y su reserva moral marcaban la diferencia.

Nos sentamos en la sala de mi casa y me pidió que le cuente todo sin omitir detalle. asi lo hice y adicionalmente contesté a pequelas precisiones que eran necesarias. luego que terminé, él se reclino hacia atras en la silla y respiro hondo. estas cagado, dijo finalmente.

Me acercó un libro y por un momento pensé que iba a predicame la palabra de Dios, pero no era asi, lo que me estaba predicando era algo mas terreno, era la palabra del poder judicial. El pequeño tomo del derecho penal me mostró todo su peso mientras lo sostenia entre mis manos y uno a uno fueron sucediendose los articulos que iban sumandole años a mi cuenta personal.

Terminamos de leer el codigo penal y suspire hondo mirando al vacio, él procuró darme algunas palabras de aliento, aunque pude percibir la preocupacion real tras esas palabras. se despidió tal como vino y nuevamente me quede solo, perdido en medio de la oscuridad y el silencio de mi casa, que cada vez me parecia mas oscura y más silente.